Laura Herraiz

Cofundadora y presidenta de la Asociación Crisol, educadora y acompañante de personas y familias en procesos de vida, tanto en sesiones individuales como grupales. Creadora de espacios familiares inclusivos y autora del cuento Los secretos de Miquel y Andrea.
Soy madre de Miquel y Andrea, educadora y maestra de Educación Infantil con años de experiencia en escuelas del Maresme.
Mi camino profesional comenzó en el ámbito de la educación y el acompañamiento familiar, pero ha sido la experiencia vivida con mis hijos la que ha transformado profundamente mi manera de entender la vida, a las personas y sus necesidades.
Ser madre de Miquel y Andrea me abrió las puertas a una realidad que no conocía. Un camino que comenzó lleno de incertidumbres y retos, pero que con el tiempo me ha regalado una mirada más consciente, más sensible y más humana. Las experiencias vividas, incluidos los procesos de duelo por la muerte de Miquel y, posteriormente, de Andrea, han sido una escuela de resiliencia, presencia y confianza en la vida.
Después de la muerte de Miquel sentí la necesidad de adentrarme aún más en mí misma. Inicié un proceso de terapia de duelo y continué mi camino de crecimiento personal con ARCC (Arrels i Cos) y, más adelante, con el Máster Avatar. Este recorrido, junto con las diversas formaciones relacionadas con la educación y el acompañamiento, me ha ayudado a integrar mis vivencias y a comprender, desde la experiencia, la importancia de sentirse escuchado, sostenido y acompañado.
Hoy acompaño a personas y familias que atraviesan momentos de cambio, incertidumbre o vulnerabilidad. Lo hago desde una mirada que integra mi experiencia vital, mi trayectoria profesional y la convicción de que nadie debería recorrer este camino en soledad. Creo profundamente en el poder de la escucha, de la presencia y de los espacios donde podemos sentirnos acogidos, comprendidos y libres de ser quienes somos.
Ofrezco estos espacios de acompañamiento y encuentro, donde cada persona pueda reconectar con sus propios recursos y descubrir que, cuando compartimos el camino, las dificultades se transforman y aparecen nuevas posibilidades.
Mi motor continúa siendo el mismo: aprender, crecer y contribuir a construir una sociedad más compasiva, inclusiva y humana.
